Óxido de zinc y alginato: una combinación perfecta

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Acabo de volver del congreso conjunto EWMA& Journées Cicatrisations 2022 que se ha celebrado en París. Pensé en dedicarle un post a las nuevas tecnologías que se han presentado y que ya están disponibles en el mercado. Tendría que hablar de plasma frío, fototerapia, estimulación eléctrica, oxigenoterapia, nuevos substitutos cutáneos, sensores para la detección precoz de úlceras por presión, dispositivo de compresión del muslo como adyuvante a la compresión de la pierna... Sin embargo, he decidido dejar estas novedades aparcadas hasta el momento en que tenga algo de experiencia con alguna de ellas y pueda compartiros mis vivencias:)

Como sabéis, me encanta la innovación necesaria, pero también creo que es fundamental rescatar productos y prácticas tradicionales que hayan demostrado eficiencia. No por ser “vieja” una estrategia terapéutica va a ser peor que una novedosa. A pesar de que ya les he dedicado entradas por separado en el blog (“¿Por qué utilizamos tanto alginato en nuestra consulta de heridas?”, “¿Por qué utilizamos zinc tópico en las heridas y en la piel perilesional?”), el alginato y el óxido de zinc se merecen un post juntos porque los combinamos muchísimo en la consulta:)

¿Por qué tiene interés la combinación de óxido de zinc y alginato?

El  alginato es un polisacárido formado por unidades de ácido manurónico y ácido gulurónico. Ha demostrado tener biocompatibilidad, no toxicidad, no inmunogenicidad, biodegradabilidad, actividad hemostática y puede gelificarse simplemente. Cuando se seca puede simular un “efecto costra” que promoverá la epitelización subyacente.

A pesar de que el mecanismo exacto del zinc en la cicatrización se desconoce, como es esencial para la actividad de muchas enzimas, parece estar implicado en la replicación y migración celular, la síntesis proteica, la reparación celular y el desbridamiento autolítico. También se le ha asociado un efecto antiinflamatorio y antimicrobiano.

El óxido de zinc permite una liberación sostenida de zinc evitando niveles citotóxicos. Parece simular la acción de ciertos factores de crecimiento, además de aumentar su liberación

Se han desarrollado vendajes que combinan alginato y óxido de zinc, con mejoría en la cicatrización y reducción de la flora bacteriana. (Ver artículo)

Pero esta combinación también la podemos hacer en la consulta, utilizando productos con óxido de zinc y láminas de alginata cálcico. A pesar de que la forma farmacéutica más conocida del óxido de zinc es en pasta grasa, como producto barrera, en lesiones exudativas utilizaremos una base acuosa, por su acción secante. Antes de aplicar el óxido de zinc en solución ha de agitarse, ya que no se disuelve en agua

¿En qué situaciones utilizamos esta combinación en nuestra consulta de heridas?

En todas aquellos casos en los que precisemos controlar la inflamación, promover la epitelización, controlar el exudado y favorecer un efecto costra. Es decir, entre sus usos principales están:

– Heridas agudas, superficiales, no complicadas. Un ejemplo es la zona donante de injertos, un tipo de herida que hacemos a diario en la consulta, o heridas traumáticas, como los desgarros cutáneos.

Lesiones asociadas a la humedad. Estas erosiones y úlceras superficiales pueden aparecer en pliegues (intertrigo irritativo), zonas de roce y presión (región sacra y glútea), o en la piel perilesional por el exudado de la herida. Si hay mucho componente inflamatorio o eccematoso, asociamos corticoide tópico.

-Ampollas por fricción, por ejemplo, secundarias al roce del zapato o al deslizamiento de un vendaje compresivo. En estos casos, previamente a la cobertura con óxido de zinc y alginato, puncionamos la ampolla y vaciamos su contenido manteniendo su techo. Mantener y recolocar la epidermis despegada ayuda a promover la epitelización y disminuir el dolor.

Úlceras injertadas o en fase de epitelización. Esta combinación favorece la eplitelización completa y evita la maceración.

Quemaduras de segundo grado superficial. Teniendo en cuenta que las quemaduras tienen un excesivo componente inflamatorio (responsable del dolor, retraso en la cicatrización y de cicatrices patológicas), añadimos corticoide tópico de potencia media-alta a la combinación de óxido de zinc y alginato. Ver post: “¿Tiene lógica aplicar corticoide tópico para mejorar la cicatrización de las quemaduras superficiales?”

¿Cómo cubrimos el alginato?

Esta pregunta es muy importante, ya que necesitamos una fijación que nos permita espaciar al máximo las curas y que no dañe la piel perilesional.

En los casos de lesiones asociadas a la humedad, lo ideal es no colocar ningún apósito oclusivo sobre el alginato, es decir, nada o sólo gasas.

En caso de heridas en localizaciones diferentes a la pierna, utilizaremos una gasa con adhesivo o una película de poliuretano, que será más atraumática, especialmente en pieles frágiles. En pierna, la cobertura será con un vendaje o media de compresión (Ver post “La compresión es clave en el tratamiento de las heridas de las piernas”).

Cuanto más espaciemos las curas, interferiremos menos en el proceso de epitelización y tendremos menos riesgo de “arrancamiento” de la epidermis neoformada durante la retirada del apósito. Esto es especialmente importante en los desgarros cutáneos en personas mayores, en las que podríamos mantener el apósito sin retirarlo durante tres semanas, hasta epitelización completa.

 

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