¿Hay que lavar SIEMPRE las heridas?

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La respuesta es NO. Como a muchos os habrá sorprendido esta contestación, creo que este tema se merece un post:)

Probablemente ya habréis leído frases como esta en alguna de las entradas dedicadas a los injertos en sello: “lo mejor es espaciar al máximo las curas y, en cada cambio de apósito, limpiar y tocar lo menos posible”. Incluso recolocamos los injertos que han quedado en el apósito… (Ver post: “Recolocar y no retirar las costras: dos reglas no escritas de los injertos en sello”) 

Vamos a entender el por qué de esta recomendación.

Cada cura es una oportunidad para favorecer, con el lavado y el desbridamiento, la retirada de aquello que está dificultando la cicatrización (exceso de exudado con citoquinas proinflamatorias, tejido no viable, carga bacteriana). Sin embargo, toda manipulación del lecho de la herida tendrá también un impacto en las células y factores de crecimiento que están promoviendo el cierre de la herida.
El exudado de las heridas, sobre todo en las heridas agudas y las que tienen una buena evolución, es una fuente de células y factores de crecimiento que promueven la cicatrización. Por tanto, en estos casos, hay que evitar un lavado frecuente y/o agresivo con fricción, ya que podemos interrumpir la formación del nuevo tejido. En esta misma línea se puede enmarcar la recomendación de no retirar las costras que no fluctúen y no presenten signos de infección, si la herida tiene una evolución favorable.

En los artículos de revisión más recientes  sobre el tema del lavado de las heridas1 repiten, de manera muy acertada, el siguiente concepto: “En ausencia de tejido desnaturalizado o signos de infección en el lecho de la herida, la práctica de limpiar rutinariamente una herida durante los cambios de apósito no es más que un ritual y puede en realidad retrasar la cicatrización”. Pero no hay que olvidar que la higiene de la piel perilesional y del miembro afectado (por ejemplo, pierna y pie de personas con úlcera venosa) es importante siempre para evitar complicaciones.2

Por tanto, antes de lavar una herida, pregúntate para qué lo vas a hacer…

Y si decides que estaría indicado lavarla, ten en cuenta estos dos puntos clave (Ver post: “El arte de lavar las heridas”):

  • Para el lavado de las heridas, el agua de grifo potable parece ser tan eficaz y más eficiente que el suero salino.
  • Usaremos productos con propiedades antisépticas esencialmente en caso de úlceras infectadas o con biofilm resistente.

Referencias:

1. Brown A (2018) When is wound cleansing necessary and what solution should be used? Nursing Times [online]; 114: 9, 42-45.

2. Lindsay E (2007) To wash or not to wash: What is the solution for chronic leg ulcers? Wound Essentials 2: 74–83.

 

 

 

Also available in: English (Inglés)

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